Latinoamérica a dos velocidades
Cómo impacta la actual crisis del estrecho de Ormuz a las empresas de Latinoamérica en este momento.
Por Ian Wilson, Coach Hero®
En los próximos meses el efecto más probable para las empresas de Latinoamérica no será una crisis uniforme, sino una combinación de presión en costos, mayor volatilidad financiera y una ventaja relativa para algunos exportadores de energía y materias primas. Desde que comenzó la guerra el 27 de febrero de 2026, el Brent ha subido alrededor de 53% y Reuters reporta que el mercado sigue incorporando una prima de riesgo elevada por la amenaza sobre Ormuz; además, cerca de 20% del petróleo y gas mundial pasa por ese corredor. Barclays estima que una disrupción prolongada podría sacar del mercado 13–14 millones de barriles diarios, y UBS maneja escenarios de US$120 a US$150 por barrilsi el cierre se prolonga varias semanas.
Para América Latina, eso significa primero un golpe en energía, transporte, fletes, fertilizantes, plásticos, químicos y alimentos procesados. Las empresas con alta dependencia de combustibles importados o logística intensiva verán deterioro de márgenes, más capital de trabajo atrapado en inventarios y presión para subir precios. Esto afectará especialmente a manufactura, retail, agroindustria, aerolíneas, distribución y compañías con cadenas just-in-time. Reuters también señala que los sectores más golpeados globalmente ya son los intensivos en energía, químicos y agrícolas, una pauta muy relevante para la región.
Segundo, habrá una Latinoamérica a dos velocidades. Países y empresas vinculadas a exportación de crudo, gas y ciertos commodities podrían capturar mejores precios y flujos de caja; en cambio, economías más importadoras de energía enfrentarán más inflación, tasas más tensas y menor consumo. El beneficio exportador existe, pero no compensa automáticamente para todos los sectores: muchas empresas “ganadoras” por precio de exportación igual enfrentarán mayores costos logísticos y de financiamiento. Eso es una inferencia razonable a partir del shock de precios y de suministro que describen Reuters, Barclays y UBS.
Tercero, en el plano empresarial, el impacto más fuerte será en planeación y resiliencia. Veremos más decisiones de cobertura, renegociación de contratos, diversificación de proveedores, inventarios de seguridad, eficiencia energética y digitalización de supply chain. En paralelo, la ciberseguridad y la analítica predictiva ganan peso, porque este conflicto ya está elevando la sensibilidad global frente a interrupciones físicas y digitales.
En los próximos 3 a 6 meses, las empresas latinoamericanas competirán por vender más, por absorber mejor el shock energético, proteger márgenes y rediseñar su resiliencia operativa. Las que tengan dependencia alta de combustibles, importaciones críticas y logística extendida serán las más vulnerables; las que combinen disciplina financiera, eficiencia energética, analítica e inteligencia de riesgo saldrán fortalecidas. ¿Cuál será su caso?